
Las algas no necesitan más que mucho CO2 y algunos oligoelementos, luz solar, fosfatos y ozono para desarrollarse; las variedades mejor adaptadas para la producción de biodiesel son las unicelulares. Aunque son microorganismos muy primitivos de los cuales podemos utilizar el 99% para fabricar medicamentos, plásticos, materias colorantes y… biocarburante. Para cultivarlas hacen falta tanques abiertos y un gran fotobioreactor capaz de controlar todos los parámetros y concentración de elementos primarios.
Por estas razones se esta investigando intensamente en la manera de conseguir hacer realidad estas granjas de algas que podrían solucionar el problema energético sin recurrir a la agricultura del biodiesel que tanto daño esta haciendo en las selvas ecuatoriales. Francia trabaja ya sobre un producto energético fabricado a partir de organismos microscópicos capaces de poner en marcha un motor de explosión, estas deberían poder desarrollarse tanto en agua dulce como salada.
