El puerto de Sant Feliu de Guíxols hace tiempo que olvido su origen mercante para convertirse en un punto de referencia ineludible para la práctica deportiva y recreativa de la navegación en la Costa Brava, actividades promovidas y dinamizadas desde su importante club náutico.
Las obras de remodelación llevados a cavo en los últimos años han reforzado además su liderazgo en el área de las bahías de Sant Feliu y Sant Pol. El complejo, protegido por una amplia escollera de medio kilómetro de longitud, está formado por hasta dos dársenas de carácter deportivo, los muelles pesqueros y sus varaderos y por último la playa de Sant Feliu.
El Club Náutico de Sant Feliu de Guíxols ha supuesto el bautismo de numerosos practicantes de la navegación, tanto a vela como a motor, y hoy en día, desde el nuevo edificio que alberga su sede continúa con su labor de pedagogía marina. Sus amarres tienen capacidad para hasta 439 embarcaciones de un máximo de 60 metros de eslora. Sus 14 metros de profundidad de calado máxima (8 en las zonas próximas a los amarres) ofrecen un espacio versátil, además de los habituales servicios de suministro de agua y electricidad.

