
Begur tiene probablemente uno de los paisajes más bonitos del mediterráneo, sus calas encuadradas por acantilados impresionantes están llenos de encinas y pinos. En este lugar se encuentran también un sinfín de rincones y cuevas inaccesibles por tierra pero de gran belleza si disponemos de una embarcación pequeña para adentrarnos en ellas.
Este pedacito de Costa Brava es frecuentada en verano, ya que en invierno son frecuentes los temporales; en temporada alta podemos disfrutar de sus fondos de agua transparente y de sus playas de arena fina a la vez que nos envuelve la paz del lugar. Las calas más importantes que podemos encontrar si llegamos desde el sur son; la bahía de Fornells y la playa de Aiguablava, desde Palafrugell al suroeste encontramos la Punta d´Es Mut, el Port (Puerto) d’Esclanyà, playa Malaret y el puerto de Ses Orats antes de llegar al puerto de Fornells.
El paseo por la costa de Begur ya sea nuestra embarcación o por los caminos peatonales es uno de los mayores placeres de los que uno puede disfrutar, al igual que recorrer las estrechas calles o subir al castillo.
En Palafrugell, su población vecina encontraremos parecidos similares como las calas de Llafranc o Calella; mientras que en el interior nos ofrece Torroella de Montgrí o Pals como poblaciones medievales. Otra de la poblaciones que vale la pena visitar es La Bisbal, donde podremos comprar piezas de cerámica.
