Ver el estado de nuestra hélice, descubrir el fondo submarino, saber como desenrocar nuestro fondeo, disfrutar del paisaje submarino o descender sin protestar para saber si nuestra ancla esta bien agarrada; útiles y polifacéticos, así son los robots de exploración submarina. Radar para identificar la costa, GPS con chart plotter, sonda gráfica para la profundidad… Nuestro barco lleva un arsenal de electrónica para todo, pero ¿sabemos lo que pasa debajo de el o lo que hay?.
En la actualidad es posible trabajar a distancia y observar debajo del agua sin ser un buzo profesional, los robots submarinos de exploración son capaces de bajar a 50, 100 y 150 metros de profundidad, e incluso mayor profundidad. Existen profundidades a las que nos es imposible bajar sin correr peligro mortal por la toxicidad del aire, ataques de descompresión o la narcosis.
Los robots submarinos se utilizaban hasta hace poco para la investigación científica, pero ahora para cualquier aficionado a la náutica o al mar ya son asequibles; estos aparatos pueden sernos muy útiles para los que amamos el mar. Localizar una buena cueva de pesca, buscar un “muerto” perdido para amarrar nuestra boya, mirar nuestro casco tras un susto cerca de las rocas o mirar el medio subacuatico; son funciones que un robot puede hacer perfectamente.
