Si queremos navegar hasta el fin del mundo unos paneles solares podrían llegar ser los medios autosuficientes, y es que con este tipo de instalación nos podemos olvidar de los molestos ruidos del generador diésel; sobretodo si navegamos a vela, que al fin y al cabo es para que nos olvidemos de los ruidos y de la civilización.
Instalar en nuestra embarcación unos buenos paneles solares puede ser la solución más rentable para tener siempre las baterías cargadas a tope, aunque tampoco es la única, también podríamos completar nuestra instalación con un generador eólico o un hidrogenerador; que aprovecha el movimiento de nuestra embarcación para hacer rodar una hélice conectada a un alternador o dinamo.
Existen tres tipos diferentes de paneles solares:
- Células policristalinas: Son muy similares a las monocristalinas pero su potencia y precio son algo inferiores, de duración alta.
- Capa delgada: son flexibles y podemos pisarlos sin problemas, aunque nos ofrecen la mitad de potencia que el anterior; por ello necesitaremos el doble de superficie, si alguna parte queda a la sombra no afecta al rendimiento.
- Monocristalinas: Son las primeras que se podían adquirir y son las más utilizadas, su nivel de rendimiento es más elevado y tiene mayor potencia por unidad, están protegidas por un cristal de larga duración pero muy frágil en cuanto a golpes.
