Quien busque un barco exento de humos y de motor de explosión tiene la alternativa en los Duffy, una gama de embarcaciones motorizada eléctricamente. Cada modelo cuenta con su motor eléctrico y cargador y baterías, pudiendo navegar a un régimen de unos 6 nudos. Una vez en el amarre, lo único necesario es la conexión a la toma de corriente de 220 voltios y el cargador de baterías las pone a punto para el día siguiente, a un coste de, más o menos, un euro.
Estos Duffy se utilizan con frecuencia en las zonas de aguas protegidas, donde el uso de barcos con motor de explosión está prohibidos, en los parques de ocio, como Disneyland en California, o en los canales de Ámsterdam o Londres. Son barcos de paseo, seguros, confortables y de sencillo mantenimiento, con una cantidad impresionante de detalles y una construcción de alta calidad, que cubren todos los gustos y necesidades, contando con accesorios como frigorífico, minibar o calefacción. La cabina cerrada, con las luces interiores y de navegación, permiten navegar de noche, y el motor potente de 48 voltios puede mantener el rumbo del barco con vientos de 40 nudos.
(Ver resto de la noticia)
Las bacterias y organismos vivos que se adhieren a los cascos de los barcos nos hacen perder un 40% del combustible y ahora han desarrollado nanorecubrimientos para evitar las bioincrustaciones de los barcos
El proyecto comunitario AMBIO ha desarrollado un revestimiento a base de nanopartículas capaz de evitar la adhesión de microorganismos marinos a los cascos de los buques.
La adherencia de bacterias, percebes, algas y otros organismos a las estructuras de los barcos se llama “bioincrustación” o “biofouling” y está datado de la época de los fenicios. Este fenómeno que afecta a los barcos tiene un importante coste medioambiental y un coste económico anual de más de cinco millones de euros ya que hace aumentar el gasto de combustible de los barcos.
la bioincrustación es un problema ecológico mundial, ya que los barcos están trasladando especies invasoras hacia los lagos, los ríos y los océanos que no son su hábitat original. La alfombra de vida marina que crece en los cascos de los barcos detenidos o en movimiento causa un efecto de arrastre en el agua, lo que significa que el barco necesitará hasta un 40 % más de combustible para recorrer la misma distancia.
(Ver resto de la noticia)